La azarosa iconografía de Morelos

Juan Pablo García Vallejo

Mascarillas mortuoria, mausoleos, exedras, etc.
Las crearon los mejores escultores de México.
El arte público es reflejo del momento histórico.

Diario de Ecatepec, México (Cultura).- La creación de la iconografía de la naciente nación mexicana fue un proceso con buenas intenciones de ir encontrando su propia identidad, olvidar el protocolo colonial e inventarse uno propio. Por eso muchos de los proyectos padecieron retraso, lentitud y olvido por la continua inestabilidad política del país en la realización de los monumentos a los héroes del panteón patriótico.

La idea de nación se crea en el imaginario colectivo a partir de una literatura, de la poesía, la República de las Letras Nacional, de periódicos y del culto a los héroes.

Este sentimiento patrio comenzó a ser fecundado y promovido por el periodista Carlos María de Bustamante al escribir un primer homenaje a Morelos en 1823, y luego llevado a grado más elevado cuando propone al gobierno del Estado de México construir un mausoleo para el General Morelos en el sitio donde fue fusilado, en la Casa de los Virreyes de San Cristóbal Ecatepec.

Esta historia es interesante por que nos dice también como se dio el cambio en el uso de los espacios, cómo se secularizaron los espacios antes dominados por la iglesia, las plazas y plazuelas. Y así comprender qué papel juega el arte público en la comunidad; entender y apreciar cuáles son los motivos para rememorar las hazañas y las causas de los héroes que nos dieron independencia al inmortalizarlos en monumentos de mármol, bronce o construirles monumentos funerarios o de otra índole. Además de conocer los nombres de los artistas que hicieron esas obras que siempre pasan desapercibidos a los visitantes y que les permitirá resolver sus tareas escolares de ahora en adelante, porque esto nadie nunca antes lo había publicado.

Una de las primeras obras realizadas en honor del Generalísimo Morelos fue una mascarilla mortuoria realizada en el lecho de muerte del héroe insurgente por el artista Pedro Patino Ixtolinque, director de la Academia de San Carlos y discípulo de Manuel Tolsa, de raíces indígenas y que se vincula al movimiento insurgente.

Luego viene la iniciativa del proyecto de Bustamante y que lleva varios años; de 1825-1830, y sería algo majestuoso, un mausoleo para Morelos, encargado también a Pedro Patiño Ixtolinque que sólo pudo realizar las esculturas de las alegorías de América y La Libertad.

América para los años postrimeros a la consumación de la independencia; 1821, es la mujer emblemática de la nueva nación mexicana, una nación no ya identificada con una india salvaje, con plumas en la cabeza, sino con una mujer blanca y occidentalizada.

“[En el] Arte público [del México independiente] vinculado con la modernidad política, los monumentos se dedicarían a celebrar y conservar la memoria de los próceres o de las proezas de la historia nacional, a formar el espíritu público, pero también a ornamentar la ciudad y dar prueba de la civilización de la nación. El espacio urbano, por lo tanto, debería volverse pedagógico y cívico”, explica la especialista Annick Lemperiere.

Hay que destacar que el mundo del arte vivía uno de sus momentos definitorios pues México atraerá a muchos artistas europeos. Y los escultores serán quienes hagan el rostro de la nación:

“Los escultores, a juicio de los intelectuales vinculados con la política, eran los encargados de generar el rostro de la nueva nación y mostrarla a través de la estatuaria y los monumentos –edificados en plazas, jardines y edificios de carácter público–, que habrían de instruir a los mexicanos sobre la grandeza de su patria y a los visitantes sobre la existencia de esta cultura propia de México”, nos dice la maestra Eloísa Uribe.

En el año 1857, el gobernador del Estado de México, Mariano Riva Palacio ordena la confección de un monumento a Morelos, que se le encarga al escultor italiano Antonio Piatti, pero sólo quedó en esbozo. El monumento sería colocado en San Cristóbal Ecatepec, pero la inestabilidad política del país lo impidió.

Es con el gobierno del II Imperio que Maximiliano, en 1864, rinde honores a los curas insurgentes, manda a concluir el proyecto de monumento a Morelos esbozado por Piatti y que se colocará en la Plaza Guardiola.

Pero esta decisión real molestó a los vecinos de la Casa de los Azulejos y del Palacio Guardiola, a los que lo se les pidió su opinión. Posteriormente se trasladó a la Plaza de la Santa Veracruz frente a la Alameda central. Y luego en un afán de limpieza social, lo colocaron en lo que es la Colonia la Bolsa, de muy mala reputación, y que ahora es la colonia Morelos que no ha dejado de ser tan peligrosa como hace doscientos años.

Mientras tanto, las visitas a la Casa de los Virreyes son ya parte del calendario nacional. Y Carlos J. Sierra, reproduce lo que se publicó en La Gaceta Oficial del GEM en diciembre de 1894: “Al principio, en aquel pueblo veían hasta con temor la caravana que llegaba a honrar la memoria del patricio y poco a poco se ha conseguido que la manifestación tenga los caracteres de solemnidad que se merece”.

Para inicios del siglo XX, en 1902, el día 12 de diciembre, aparece un decreto que afirma que la Casa de Morelos pasó a formar parte del patrimonio inmobiliario nacional. Y le favorecerá los próximos festejos del centenario de la Independencia.

Hay que saber qué es un monumento histórico: Carlos Vázquez Olvera nos dice que “En México al igual que otros países del mundo, la mayoría de los inmuebles que albergan a los museos han sido edificados para fines totalmente diferentes a éstos (tanto edificios antiguos como modernos).

La mayoría son considerados monumentos históricos, es decir edificios construidos entre el siglo XVI y XIX, que por su larga vida “son testimonio de una etapa histórica, de un hecho o de un personaje, región o localidad, o bien que haya sido útil para el desarrollo de una comunidad. Así, se considera monumento lo que es característico y tradicional en una comunidad, por modesto que sea, no únicamente lo grandioso”, dice en el Manual de mantenimiento de monumentos históricos, del INAH.

La Comisión Nacional para el Festejo del Primer Centenario mandó confeccionar un monumento, encargado al arquitecto Ramón López de Lara y que fue develado el 12 de diciembre de 1912, en el patio frontal de la Casa de Morelos. “La efigie de Morelos, ha contemplado desde entonces, los fervientes homenajes consagrados a su ilustre como eterna memoria”.

Hacia el año de 1943, Miguel Contreras hace su película dedicada al héroe de Cuautla, El Rayo del sur, la película padeció la tijera de la censura gubernamental.

En 1954, el mismo presidente Adolfo Ruiz Cortines asiste a San Cristóbal Ecatepec a la revelación de una Exedra a la memoria de Morelos, realizada por el arquitecto Víctor Mendiola que se exhibe en el patio de la Casa de Morelos.

Y es en la decadencia del PRI, en la década de los años 1990, con diversas crisis acumuladas que de nuevo se revive el culto a los héroes. En Ecatepec, colocado una estatua monumental de Morelos en la Y Griega, en la colonia Cuauhtémoc Xalostoc. Y resulta obligado coincidir con el artista que dice sobre los motivos que llevan a los gobiernos ha producir arte público:

“Las esculturas u obras de arte que se instalan en los espacios públicos son muchas veces una manifestación del momento histórico que se vive y en algunas ocasiones le dan significado e identidad al espacio y causan una sensación del lugar. No existen criterios claros para seleccionar de obras de arte urbano ni para su ubicación específica y es en ese sentido que es importante reflexionar sobre los paradigmas del espacio en la Ciudad de México y señalar su importancia y trascendencia”. (Febrero 14/2009)

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