Ecatepec, México. 7/agosto/2026.- Hay problemas urbanos que uno termina aprendiendo de memoria, como el bache frente a la tienda, el hoyo después de la esquina, la parte de la avenida donde todos bajan la velocidad, el tramo donde los automovilistas se abren de repente hacia el carril contrario porque conocen exactamente lo que viene.
Por ello, con el paso del tiempo, una vialidad
deteriorada desarrolla una especie de cartografía invisible. Los vecinos saben
dónde frenar; los taxistas dónde esquivar; el motociclista dónde poner mayor
atención.
Pero nos preguntamos ¿Por qué una comunidad
debería acostumbrarse a vivir así?
En el Cegor, esa pregunta adquiere una
dimensión mayor. Ahí, en esa comunidad de Ecatepec olvidada durante más de 40
años y cuyas vialidades están totalmente deterioradas, la alcaldesa Azucena
Cisneros puso en marcha esta semana el programa “Reventón de Bachetón Ecatepec
24/7”, cuyo rasgo distintivo será llevar las labores de reparación también al
horario nocturno.
La apuesta es trabajar de 20:00 a las 02:00
horas del otro día para enfrentar un deterioro vial que no se resuelve con
discursos y se siente todos los días detrás del volante, en una motocicleta, en
el transporte público y al caminar por la colonia.
Por ello, cuando buena parte de la ciudad
comienza a regresar a casa, las cuadrillas saldrán a trabajar, y eso convierte
una política aparentemente sencilla —reparar baches— en una historia urbana con
otra lectura.
El bache desde una oficina puede parecer un
problema menor, pero desde la calle se percibe distinto. Un bache altera la
manera de conducir, obliga a frenar, desvía vehículos, castiga llantas y
suspensiones.
Un bache puede complicar la circulación y
convierte algunos trayectos cotidianos en pequeñas carreras de obstáculos, por
lo cual resulta insuficiente analizar el bache exclusivamente como un defecto
del pavimento, también es una experiencia ciudadana.
Pero cada hoyo repetido diariamente envía un
mensaje silencioso sobre el estado del espacio público y cuando permanece
durante demasiado tiempo, ocurre algo todavía más grave: la gente comienza a
normalizarlo.
El programa iniciado en El Cegor parte
precisamente de un territorio donde el deterioro acumulado ya forma parte de
esa cotidianidad. La administración municipal anunció que las cuadrillas
utilizarán maquinaria propia, incluidos camiones de volteo, montacargas y
rodillos, para desarrollar las intervenciones.
La palabra hazaña eleva inevitablemente la
expectativa y ahí aparece también la responsabilidad, porque en materia de
servicios públicos las narrativas pueden abrir conversación, pero son los
resultados los que terminan sosteniéndolas.
Una campaña de bacheo será recordada menos por
su nombre que por algo mucho más elemental: si la calle mejoró o no. El
ciudadano quizá no recuerde qué dependencia llevó la emulsión, tampoco qué
rodillo compactó el asfalto, pero sí recordará si dejó de esquivar el mismo
hoyo cada mañana. Esa es la métrica cotidiana de la obra pública.
Y cuando el día ya no alcanza, uno de los
elementos más interesantes del programa está en el horario.
Al respecto, el director de Obras Públicas,
Carlos Ramírez Brassetti, informó que las jornadas se realizarán de las 20:00
horas a las 02:00 de la madrugada y Azucena Cisneros explicó la lógica con una
frase mucho más coloquial: “Este programa es de noche porque ya no nos da solo
el día. Y ni la lluvia nos detiene, eso es lo más importante. Aquí estamos mano
a mano con toda la gente”.
Así mientras unas ventanas se apagan, en El
cegor se encenderán las luces de trabajo, chalecos amarillos, rastrillos, maquinaria,
asfalto, un rodillo avanzando lentamente bajo la noche.
Pero bachear bien también tiene método. Primero
se realizan labores de limpieza y preparación del terreno, después se aplica
emulsión. La mezcla asfáltica es tendida y nivelada con rastrillos y finalmente,
el material se compacta mediante rodillo para generar una superficie uniforme y
segura para el tránsito.
En el Cegor se proyecta reparar un promedio de
30 vialidades como Chiconcuac, Chimalhuacán, Ixtapaluca, Jaltenco, Jilotepec,
Naucalpan y Malinalco, trabajos que podrían concluir durante esta misma semana
del arranque.
Ese dato transforma el programa en algo
verificable, porque permite plantear tres preguntas muy concretas: ¿Qué calles
entraron? ¿Cuáles quedaron concluidas? ¿Cómo quedaron después de la
intervención? Una política de proximidad funciona mejor cuando la ciudadanía
puede observar su recorrido.
Existe además una dimensión política menos
visible. Cuando una comunidad es descrita como olvidada durante más de cuatro
décadas, cualquier intervención gubernamental enfrenta algo más complejo que
una carpeta asfáltica deteriorada. Enfrenta desconfianza acumulada.
Quien ha escuchado promesas durante años suele
reaccionar con una frase sencilla: “Hasta no ver, no creer”. Y quizá tenga
razón, por eso una política pública de este tipo necesita algo más que
comunicación, necesita continuidad, presencia, resultado. Necesita volver a la
calle después de la fotografía inaugural.
Además, cuando la política pública funciona,
modifica cosas tan simples como el trayecto que alguien hará al día siguiente.
No se trata de tapar un hoyo, sino en conseguir que alguien ya no tenga que
esquivarlo. Ahí está el verdadero sentido del Bachetón 24/7.
¿Qué calle de Ecatepec necesita urgentemente
una intervención y cuánto tiempo lleva deteriorada? Te leo en comentarios.
#BachetónEcatepec #Ecatepec24Siete
#CallesQueSíSeUsan
#DiarioDeEcatepec
#AgenciaDeNoticiasIndependiente #BachesEcatepec
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)







