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Williams Sanders, mesoamericanista de vanguardia

*Criticó la depredación arqueológica del GEM en Ecatepec.
** Hay que estudiarlo más.
*** Impulso la arqueología no monumental.

Juan Pablo García Vallejo

Diario Cultural, Ecatepec, Méx. Octubre 8.- Ecatepec tiene el raro privilegio de vincular distintas épocas históricas en un solo lugar; de la mega-fauna pleistocenica al paso de las culturas prehispánicas y ser después de la independencia un centro patriótico único en la historia de México. Esto se puede ver en el Centro Comunitario Ecatepec Casa de Morelos, pero ahora comentaré un evento que se vincula con esta parte de México, el homenaje realizado al antropólogo norteamericano William Sanders, en las múltiples actividades de la XXII Feria del Libro de Antropología e Historia.

En la década de los años 60s William Sanders realizó un intensivo programa de investigación arqueológica sobre los primeros asentamientos humanos en la Cuenca del Valle de México, entre los que están varios poblados cercanos a de Ecatepec como Xalostoc, Ticomán, El arbolillo, Zacatenco, etc.

“No hay duda que William Sanders es el gran mesoamericanista”, expresó la doctora María del Carmen Serra Puche al iniciarse el Homenaje al antropólogo en el auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología.

Al hablar de su amigo y colega norteamericano, Serra Puche dijo, “ha ejercido durante cinco décadas una gran influencia en los estudios mesoamericanos hechos en México, ya sea por su trabajo antropológico, o en la investigación y en la docencia.”

El destacado arqueólogo consideraba el trabajo de campo como el aspecto medular de la arqueología, además de sus aportaciones a la ecología humana y la antropología evolutiva.

William Sanders es el precursor de los patrones de asentamiento en la Cuenca de México, es decir, como fue el proceso de sedentarización de los primeros cazadores-recolectores-pescadores, sus formas de sobrevivencia, alimentación, vivienda, y formas de organización política, etc.

Para ello realizó el Proyecto Cuenca del Valle de México y poder así reunir la información y los datos de los sitios arqueológicos no monumentales con la ayuda del análisis de superficie y el patrón de asentamiento, ya que cambiaban residencia por cuestiones ambientales, de organización política o por catástrofes naturales como la erupción del volcán Xitle, sequía o inundaciones con la subida de los niveles de agua del Valle de Texcoco que baja de los lagos de Zumpango y Xaltocan y que llevó a su equipo a realizar excavaciones en Iztapalapa, Texcoco, Chalco, Xochimilco, Cuauhtitlán y Temascalapa.

Esto fue posible porque en esos años en los Estados Unidos se vivieron tiempos gloriosos para el apoyo de la investigación antropológica. Y Sanders escogió estudiar la Cuenca del Valle de México. De esto saldría la Biblia verde, el libro The Basin of Mexico.

“Cuando Sanders realizó su trabajo extensivo de la Cuenca de México, definió una cronología con periodos y fases tomando en cuenta, además de los criterios cerámicos tradicionalmente usados, la configuración de los asentamientos (tamaño y densidad ocupacional), distribución espacial de unidades poblacionales, tecnología, desarrollo agrícola.

Hizo énfasis en la localización de sitios considerados rasgos culturales (como cerámica y arquitectura) con rasgos naturales, y el cambio de configuración de estas variables en el tiempo. La nueva cronología, a pesar de ser complicada por la gran cantidad de fases que propone, facilitó la comparación con otras regiones, y dio la oportunidad a considerar factores de cambio social que van más allá de la “influencia” de otras sociedades (como los olmecas) o de considerar solamente rasgos cerámicos.”

Uno de sus aportaciones es determinar estos sitios y al mismo tiempo ubicar el uso de los recursos naturales no agrícolas proporcionados por el sistema de lagos, peces, ranas, tortugas, huevos de mosquito, aves migratorias, bejucos, algas, etc. Como al especializarse las aldehuelas se hicieron pequeñas aldeas y luego se conviertirían en centro regional.

Ecatepec por estos tiempos lejanos, (1,500-1,200 años a. C.) era importante por la producción de sal extraída de las riberas salinas de la Laguna de San Cristóbal, era un bien escaso pero muy valorado y que le permitió a sus pobladores establecer una red de comercio interregional con otras zonas geo-culturales como la de los Olmecas, Teotihuacan y Tenochtitlán.

Este mapa reproducido en muchos textos, realizado en 1970, sirve para ver como el crecimiento explosivo de la “mancha urbana” en los años 1960 a los 1980 realizó la destrucción sistemática de sitios prehispánicos, un verdadero proceso de depredación arqueológica solapado por los gobiernos estatales y municipales.

En este Homenaje a William Sanders, uno de sus alumnos mexicanos le llevó a la Universidad de Pensilvania su tesis de doctorado y le enseñó en un mapa la “mancha urbana”, pero el doctor Sanders, no entendió esta metáfora sentimentalizada para dar cuenta del aceleraradísimo, caótico y explosivo crecimiento urbano de la ciudad de México en los últimos cuarenta años.

En los años 1960-1964 realiza en el Valle de Teotihuacan el primer recorrido de superficie. Para el año de 1973, Sanders entra al Programa de Arqueología de Campo de la ENAH aplicando su investigación de vanguardia para estudiar la organización social, política, productiva, la urbanización y la densidad poblacional de estos lugares.

Para los mexicanos deseosos de conocer cómo fue la vida en el Cuenca del Valle de México, su privilegiado y amenazante medio-ambiente lacustre, además de ensoñador, es bastante útil que consulten los libros de este arqueólogo norteamericano, y saber que las aportaciones de Sanders siguen siendo una referencia obligada cuando se habla de Mesoamérica o de los primeros pobladores del continente americano.

“Nunca dejó de enseñar y discutir acaloradamente”

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La XX Feria del Libro de Antropología e Historia esta dedicada a Centroamérica

Se realizara el 18 al 28 de septiembre próximo en el Museo Nacional de Antropología

Juan Pablo García Vallejo

Diario Cultural, Ecatepec, Méx, Julio 16.- En conferencia de prensa en el Museo Nacional de Antropología se dio a conocer el programa íntegro de la edición XX de la Feria del Libro de Antropología e Historia (FLAH), un evento cultural de primer orden en toda América Latina..

El maíz, las pirámides escalonadas, el sacrificio, la adoración a los dioses y la escritura jeroglífica, son sólo algunos de los rasgos que compartieron las culturas prehispánicas de Mesoamérica, término que agrupa desde 1943 el área cultural que abarca desde la parte baja del norte de México, Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua y el norte de Costa Rica.

Estos seis países que integran el área geo-cultural e histórica de Mesoamérica, hecha por el antropólogo Paul Kirchhoff hace 65 años, serán los invitados del 18 al 28 de septiembre a la XX Feria del Libro de Antropología e Historia (FLAH) en México, foro internacional en el que especialistas en la materia se darán cita para debatir en torno de esta palabra que los designa.

En esta ocasión se contará con un pabellón especial dedicado a estos seis países hermanos de Centroamérica, donde presentarán lo mejor de su producción editorial en la materia y en otros campos, así como la presencia de antropólogos, arqueólogos, lingüistas e historiadores de estas naciones.

Este foro editorial que desde hace 20 años tiene como sede el Museo Nacional de Antropología (MNA), paralelamente ofrecerá un amplio programa académico de acceso gratuito para todo público que se desarrollará a lo largo de diez días.

En su intervención, la agregada cultural de Costa Rica, Elsa Pacheco, y Eduardo Hernández, secretario de la Embajada de Guatemala, coincidieron en referir que la participación de las naciones centroamericanas en la FLAH representa un importante escaparate para proyectar a las antiguas culturas mesoamericanas en el ámbito internacional, así como una oportunidad para que los países invitados puedan ver las convergencias y divergencias de estas milenarias civilizaciones.

La inauguración de la feria tendrá lugar el 18 de septiembre con la entrega anual del Premio García Cubas a las mejores publicaciones en los ámbitos antropológico e histórico, editadas durante 2007 y hasta el 30 de junio de este año, en las categorías Científica; Divulgación; Infantil y juvenil; Texto escolar y Libro de arte o Edición facsimilar.

Ese mismo día, con motivo de la declaratoria por la Organización de las Naciones Unidas, de 2008, como Año Internacional de las Lenguas, se efectuará el I Encuentro de Lenguas en Peligro con la participación de especialistas del continente americano, quienes habrán de analizar la situación que guardan los idiomas, particularmente los indígenas.

Habrá muchísimas actividades entre las que se encuentra un ciclo de cine, muchas presentaciones de libros, mesas redonda sobre la novela histórica, otra sobre la tercera raíz, una más que tratara los derechos humanos de los migrantes, el Simposium Román Piña Chan también dedicado a Mesoamérica Arqueológica, el IV Foro de Música Tradicional, presentaciones de las novedades editoriales, actividades para niños y una conferencia especial sobre el Movimiento Estudiantil de 68 con algunos de los escritores que participaron en él.

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